CARLOS COLÓN

Pun! El juez imputa a Acebes por la compra de acciones de Libertad Digital con la caja B del PP. ¡Catapún! La Fiscalía Anticorrupción pide dos años y medio de cárcel para el ex presidente de Caja Castilla-La Mancha, Juan Pedro Hernández Moltó, que ha solicitado al PSOE su baja voluntaria. ¡Chimpún! La juez Alaya imputa en el caso Mercasevilla al conseguidor de los ERE y ex sindicalista de UGT Juan Lanzas y a otras cuatro personas por presentar facturas falsas.

¡Pun! Isabel Pantoja ingresa 300.000 euros y pedirá un aplazamiento de su ingreso en prisión (no se olvide que su caso es el eco del despojo municipal marbellí). ¡Catapún! España se despierta oyendo a través de todas las emisoras de radio las declaraciones de Blesa y de Rato en la Audiencia Nacional. Y España vomita. ¡Chimpún! Josep Lluís Núñez, ex presidente del Barcelona, y su hijo irán a la cárcel por blanqueo de dinero, soborno y falsedad documental al estar involucrados en el caso Hacienda, “uno, si no el de mayor relevancia caso de corrupción conocido en la historia judicial de Cataluña”. El de mayor relevancia de momento, claro… Porque -¡pun!- según las penúltimas noticias Jordi Pujol Ferrusola sacó 2,4 millones de euros de Andorra pocos días después de declarar ante el juez que no tenía cuentas en el extranjero. Y -¡catapún!- según las últimas (que probablemente serán penúltimas o incluso las antepenúltimas cuando usted lea esto porque la corrupción adelanta que es una barbaridad) Oleguer Pujol Ferrusola fue detenido ayer, y después puesto en libertad con cargos de blanqueo y fraude, mientras se registraba su domicilio y las oficinas de Madrid, Barcelona, Valencia y Melilla. Chimpún.

Todo ha sucedido en poco más de 48 horas. El ritmo al que se multiplica el conocimiento de casos de corrupción da vértigo. ¿Cuándo empezó este carrusel? En continuidad, superponiéndose unos a otros hasta formar la losa que aplasta la vida pública española y cría bajo ella la gusanera populista, tal vez desde el caso Malaya marbellí y el Brugal alicantino (2006), a los que siguieron Palma Arena (2007), Gürtel, Pretoria y Palau (2009), Nóos (2010), Mercasevilla, ERE, Hacienda y Campeón (2011), Emarsa, Bankia, Blasco y Dívar (2012), Caja Navarra, Bárcenas, y Amy Martin (2013), Caixa Galicia, Caja Castilla-La Mancha, Pujol, Blesa, Rato, tarjetas opacas (2014)… Y aguantando. Por ahora.

CARLOS COLÓN
DIARIO DE SEVILLA