EDITORIAL

La consejera de Hacienda, María Jesús Montero, presentó ayer el proyecto de ley de Presupuestos de la Junta de Andalucía para el año 2015. Asciende a 29.625 millones de euros, lo que equivale a una congelación con respecto a los del ejercicio actual, aumentando el gasto en poco más de dos millones. Se puede hablar en puridad de unos Presupuestos continuistas, pese a la retórica habitual sobre los objetivos que se persiguen y el no menos habitual nivel de desviación en la ejecución de lo programado.

Desde el punto de vista político sí se puede afirmar que los dos socios del Gobierno, PSOE e IU,han logrado pactar el Presupuesto sin las tensiones de los dos años anteriores, una vez que los socialistas aceptaron la que parecía ser la condición de la coalición de izquierdas para el acuerdo sobre las cuentas: la creación de un instituto de crédito andaluz, embrión de un banco de carácter público sobre cuyo cometido y funciones continúa habiendo discrepancias. Congelado el gasto, el Gobierno autonómico ha procedido a cierta reestructuración del mismo, aumentando la inversión real -pero disminuyendo las transferencias de capital- y recuperando los complementos salariales extras que les fueron retirados a funcionarios y empleados a causa de la crisis. Ello ha sido posible por el ahorro en intereses de la deuda gracias a la bajada de la prima de riesgo y el aplazamiento de los pagos al Gobierno por sus préstamos del Fondo de Liquidez Autonómico. También prevé el proyecto de la Junta un incremento de la recaudación cifrado en el 21%, aunque en el capítulo de ingresos ha desaparecido cualquier referencia a la posible enajenación del patrimonio, constante en los Presupuestos anteriores. Es positiva la continuidad de la estrategia de equilibrio fiscal y la disminución del peso del sector público en la economía andaluza, pero es en el dibujo del escenario macroeconómico donde los gobernantes andaluces se han mostrado más optimistas, ya que prevén un crecimiento del 1,8% en el PIB anual, lo que viene a coincidir con los estudios de expertos del sector privado, pero no ha tenido en cuenta el estancamiento que sufre la economía europea, los datos de la última Encuesta de Población Activa -muy negativos para Andalucía- y la caída de las exportaciones.

Esto pone en duda la posibilidad de dar cumplimiento al principal objetivo de la comunidad autónoma, que es la creación de empleo, sin que tampoco se haya procedido a la evaluación, necesaria, de las políticas de empleo hasta ahora puestas en marcha que, claramente, no han tenido la eficacia buscada. Son unos Presupuestos de circunstancias.

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DIARIO DE SEVILLA