DIARIO DE SEVILLA
Con sólo 24 años, esta jienense que comenzó su carrera como solita en la OJA es una de las intérpretes más destacadas de la West Eastern Divan Orchonestra que dirige Daniel Barenboim

Cristina Gómez Godoy, oboe solista de la Staatskapelle de Berlín, ha sido la integrante más joven en las filas de esta formación, una de las más importantes del mundo, donde la han dirigido batutas como sir Simon Rattle, Zubin Mehta o su titular, Daniel Barenboim. Desde los 19 años, Gómez Godoy (Linares, Jaén, 1990) reside en Alemania y combina su meteórica carrera con el trabajo en la West Eastern Divan Orchestra (WEDO), el proyecto musical y cultural que pusieron en marcha Barenboim y Edward Said. La intérprete, que comenzó sus estudios en el Conservatorio de Linares, de donde pasó a los de Jaén y Sevilla, ofreció una memorable actuación en el Concierto para oboe de Mozart en el Maestranza dentro de la minigira invernal del Divan, que concluyó el lunes en París.

La primera vez que tocó el Concierto para oboe de Mozart estaba en las filas de la Orquesta Joven de Andalucía (OJA). ¿Cuánto debe su trayectoria al trabajo que desarrolló en ese conjunto?

He tocado este concierto con muchas otras formaciones, incluida la Orquesta de Cámara de Munich, pero la primera vez fue con la OJA y tenía 16 años. En aquel entonces dirigía la Orquesta Joven de Andalucía Michael Thomas, al que le debo muchísimo. La educación pública andaluza fue esencial en los primeros años de mi carrera, especialmente la OJA, que me ayudó sustancialmente y me ubicó en el mapa. Entre 2005 y 2008 simultaneé la OJA con la Academia de Estudios Orquestales de la Fundación Barenboim-Said, de donde pasé a tocar en el Divan.

¿Cómo vive el hecho de ser un referente para los jóvenes intérpretes andaluces?

Con mucha naturalidad. A veces músicos más jóvenes que yo o que continúan trabajando aquí me dicen que soy un referente para ellos pero me lo tomo con sencillez; lo que sí trato, cada vez que vuelvo a mi tierra, es de traer y mostrar lo que aprendo en el extranjero.

¿Qué es para usted este laboratorio cultural llamado WEDO?

Para mí es un sitio donde se vive en primera persona la realidad de las tres culturas: judíos, árabes y cristianos. Esta orquesta me ha abierto mucho la mente en cuanto a ese conflicto. El trabajar con el maestro Barenboim y con intérpretes que tienen un nivel tremendo, no sólo musical sino también intelectual, me ha ayudado muchísimo a la hora de enfocar y afrontar mi carrera.

¿Con qué faceta del Barenboim docente se quedaría?

Me quedo con todo. Barenboim es una mezcla muy singular. Se aprende con él no sólo en la faceta profesional, sino también en la humana. He trabajado con directores del máximo nivel, pero él establece una conexión con los músicos y las personas excepcional. Es un maestro capaz de sacar de ti lo máximo, personal y artísticamente. Es una interconexión en la que él da tal cantidad de energía que tienes que corresponder; sí, es como un intercambio de energía. Y sin duda, el maestro del que yo más he aprendido.

Cada vez es más frecuente verla dar clases magistrales, cursos y talleres por todo el mundo.

Me llaman a menudo para dar clases y cursos, incluso desde mi tierra, Jaén. Comencé con esta faceta hace poco, unos tres años. Me gusta mucho dar clases. Es una vertiente de la cual aprendo y reconozco que me entrego muchísimo a las personas a las que me dirijo y que me gratifica cuando vienen y me comentan que han aprendido conmigo.

¿Cómo ha sido su trayectoria con la Staatskapelle y la experiencia de radicarse en Berlín?

Vivir en Berlín es una experiencia preciosa y pocas capitales la aventajan culturalmente, es una ciudad excepcional. Comencé en la Staatskapelle con 19 años como academista; en esa época también ganaba concursos en Munich. Con 21 años opté a la plaza de solista de corno inglés y me cogieron tras el período de prueba; año y medio después hice la audición para oboe solista, y gané la plaza. Dentro de la misma orquesta es un orgullo poder decir que he logrado dos plazas muy importantes y me he quedado con la de oboísta, porque aunque corno inglés era muy importante, mi sueño siempre fue ser oboe titular.

¿Por dónde piensa que crecerá su carrera en los próximos años?

Orquestalmente hablando, aspiraciones más allá de la Staatskapelle es difícil, con lo cual mis miras tienen más que ver con el sentido solístico, aunque combinarlo no es fácil porque esta formación tiene mucho trabajo. También me interesa seguir profundizando en la música de cámara y en la faceta didáctica, y tengo proyectos a medio cuajar para grabar un disco.

¿Es Javier Perianes la referencia ineludible a la hora de plantearse su incursión discográfica?

Sin duda. Me encantaría que grabáramos juntos algún día. Yo era muy pequeña cuando él tocaba con la OJA pero es probable que se grabara algún concierto de piano en el que coincidiéramos.

En esta gira invernal de la WEDO la hemos visto pasar de Mozart a Pierre Boulez en los atriles. ¿Siente especial predilección por algún período concreto?

El oboe tiene posibilidades en casi todos los períodos, pero el barroco por supuesto es uno de los más interesantes. Todas las épocas me llaman la atención y no me cierro a trabajar en ninguna. Creo que es bueno para los músicos tener flexibilidad en cuanto al estilo.

¿Qué recuerda de su paso por la Sinfónica de Sevilla (ROSS)?

Estuve un año cubriendo una excedencia de la oboísta Sarah Roper. Se hicieron unas pruebas y decidí probar suerte; sólo tenía 17 años y no pensaba que me fueran a seleccionar pues se presentó gente buenísima. El caso es que me cogieron y estuve una temporada entera (2008-9), una experiencia decisiva porque empezaba mi vida profesional. Trabajar en la ROSS me dio mucha soltura.

¿Qué opina de la formación musical que se ofrece en Andalucía?

Encuentro que se debería atender más y mejor el talento musical inmenso que hay. En Alemania el sistema musical está muy vivo y organizado pero la cantidad de talento que hay en Andalucía por metro cuadrado me atrevo a decir que es superior incluso. En nuestra tierra hay que valorar más lo que se tiene y trabajar para que dé fruto, apostando por una buena educación, por buenos profesores y por un plan educativo acorde a ese talento.

Sus últimas actuaciones con el Divan han coincidido con un clima internacional agitado tras los ataques terroristas en París. ¿Les alcanzan estas tensiones?

En este encuentro no hemos hablado tanto del tema pero es cierto que siempre tenemos cierto resquemor. Nos informaron de que se reforzaría la seguridad en los conciertos y tenemos que convivir con esa realidad en un entorno donde hay mucha sensibilidad. Lo ideal sería no tener miedo pero la realidad es la que es.

El Divan sigue teniendo su sede en Andalucía pero su actividad es cada vez más internacional. ¿Qué futuro le concede al proyecto?

Barenboim siempre subraya que Andalucía fue el único sitio donde convivieron pacíficamente las tres culturas y que para él esto es motivo más que suficiente para encontrar apoyo y comprensión. El Divan tendrá que recabar más ayudas, pero ya cuenta con sponsors individuales y Alemania también se va implicando. Yo le veo una larga vida al proyecto. La intención de Barenboim es hacer algo muy fuerte que perdure; éste es su proyecto más querido. Sigue diciendo que podría renunciar a cualquier otra orquesta, menos a ésta. juan carlos vázquez Cristina Gómez Godoy (Linares, 1990) con la WEDO, el pasado domingo en el Maestranza. Trabajé un año con la ROSS al inicio de mi vida profesional, fue una experiencia decisiva que me dio mucha soltura ”

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