Salvador Arancibia
EXPANSIÓN
Los dos bancos tenían acciones de la empresa en preconcurso al ejecutar las garantáis de un préstamo concedido a IC, la sociedad patrimonial que controla la mayoría del capital de Abengoa

La crisis de Abengoa no sólo está generando tensiones entre la sociedad y sus acreedores, sino también entre las familias que figuran como los principales accionistas del grupo y, en los últimos días, también entre algunos de los bancos acreedores al tener conocimiento de que al menos CaixaBank y Banco Sabadell han procedido a vender títulos de Abengoa en medio de las negociaciones mantenidas para tratar de encontrar una salida al que puede ser el mayor concurso de acreedores de la historia reciente española.

Tanto CaixaBank como Banco Sabadell tenían concedido un crédito a Inverisón Corporativa (IC), la compañía a través de la cual la familia Benjumea y sus socios controlan la mayoría del capital de Abengoa SA, el 56% de la misma, así como otras compañías menores.

Accionistas

Los principales accionistas de Inverisón Corporativa son Palmera Nueve (posee un 24,34% y está ligada a Felipe y Javier Benjumea y a varias de sus hermanas); Inayaba (de la familia Aya Abaurre con un 15,2%); y Olajangua (propiedad de los Abaurre Llorente a través de la que ostentan un 9,86%). Otros partícipes destacados son Royblanca (vinculada a otros miembros de la rama Benjumea Llorente); Zaida XII (sociedad de cartera de la familia Solís Guardiola); y Valdemede (en manos de los Sundheim losada).

Con sede en Madrid, IC controla otras cinco firmas: Ibisa (inmobiliaria); Finarpisa (sociedad de cartera); Rozalejo, Herrería La Mayor y Cascaquemada, las tres dedicadas a la explotación agrícola.

Fuentes conocedoras han señalado que los dos bancos decidieron ejecutar al menos una parte de las garantías que cubrían ese préstamo. Garantías que consistían en acciones B de la empresa que puede protagonizar el mayor concurso de acreedores ocurrido en España.

los dos bancos, de acuerdo con Abengoa, según señalan en medios de la operación, decidieron desprenderse de las acciones y procedieron a su venta en el mercado hace unos días, entre otras cosas, porque no representaban un porcentaje significativo de la compañía. El hecho de que fueran acciones B las puestas en venta explica que IC no haya disminuido su control sobre Abengoa.

No obstante, la operación sorprendió a parte del resto de entidades acreedoras de Abengoa, que entienden que «ello no crea un clima distendido entre la banca acreedora», en un momento en el que les conviene aparecer como un todo en las negociaciones que tienen entabladas para tratar de encontrar la viabilidad de la sociedad.

Sin embargo, otros bancos, entre ellos Santander y popular al menos, han venido reduciendo su riesgo con Abengoa desde hace tiempo (hay quien señala incluso que Santander no sería en la actualidad el principal acreedor de la sociedad principal) al ir venciendo algunas operaciones o transferirse a proyectos concretos ya en marcha.

Inyección de liquidez

por otra parte, Abengoa recibirá esta semana el visto bueno de los bancos acreedores a la inyección de liquidez de emergencia por 113 millones de euros que necesita la compañía para proseguir con su actividad y hacer frente a sus compromisos inmediatos, entre ellos el pago de las nóminas y la paga extra de diciembre