EL PAÍS
“Si el crecimiento descansa solo en los hombros del BCE, esto terminará mal”

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, apuntó en octubre que habrá nuevas medidas para reactivar el crédito y la actividad económica. En esta entrevista, Benoît Coeuré (Grenoble, Francia, 1969), que comparte comité ejecutivo con Draghi, asegura que el consejo de gobierno del banco central decidirá en diciembre. Pero avisa: “El BCE no puede aceptar que la inflación se estabilice en el 1%”.

Los mercados financieros dan por hecho que el BCE va a reforzar su política de compra de activos, la expansión cuantitativa. ¿Están en lo cierto?
La decisión no está tomada. La reactivación de la zona del euro va por buen camino, pero sigue siendo débil, mientras que las expectativas de inflación han dejado de progresar y la inflación subyacente se ha parado. En diciembre, las proyecciones de los expertos del eurosistema nos ayudarán a tomar una decisión.

El BCE ha enviado importantes señales a los mercados. ¿No está ahora obligado a actuar?
No. Tomamos nuestras decisiones en función de la economía y no de los mercados financieros. La pregunta que nos hacemos en este momento es la siguiente: algunos factores específicos, como la bajada de los precios de las materias primas, ¿son transitorios? ¿O van a seguir impidiendo el retorno de la inflación al 2% durante un período prolongado? Si la respuesta a la segunda pregunta fuese positiva, habría que tomar medidas suplementarias. Lo decidiremos en diciembre.

La Reserva Federal de EE UU decide también en diciembre si sube los tipos de interés del 0% actual. ¿Eso les influirá?
No tendrá un impacto directo sobre nuestra decisión. Lo que nos interesa, sobre todo, es lo que la decisión de la Fed nos dirá sobre la economía estadounidense. Si la Fed sube sus tipos, significará que los indicadores de crecimiento y empleo en Estados Unidos son sólidos, lo que sería una buena noticia para Europa.

Pese a las inyecciones de liquidez del BCE, las grandes empresas de la zona del euro acumulan efectivo pero no invierten.
La debilidad de la inversión, pese a que los costes de financiación son bajos, demuestra que faltan proyectos suficientemente rentables a largo plazo. Esto revela una falta de productividad e innovación. El BCE no puede hacer gran cosa al respecto.

O sea, otro aumento de la expansión cuantitativa no bastará para estimular la inversión…
La expansión cuantitativa, al ampliar el horizonte de acción de la política monetaria, ha eliminado el obstáculo de la financiación. Los tipos de los préstamos a las empresas han bajado significativamente, incluso en los países de la zona del euro que atraviesan dificultades. Lo que podemos y debemos hacer es mantener la confianza en un retorno de la inflación a nuestro objetivo del 2%. El BCE, de acuerdo con su mandato, no puede aceptar que la inflación se estabilice alrededor del 1%.

Usted pone sistemáticamente de manifiesto los riesgos de una inflación y de un crecimiento demasiado bajos. Pero mucha gente, en Alemania y otros lugares, al ver que los ahorros no les rentan casi nada, se preguntan si vamos a salir algún día de la expansión cuantitativa.
El mejor servicio que el BCE puede prestar a los ciudadanos es cumplir su mandato para que la inflación vuelva al 2%, la economía despegue, se creen empleos… Somos conscientes de que los tipos bajos también tienen efectos negativos, especialmente sobre el ahorro, y podrían plantear riesgos para la estabilidad financiera. No deseamos que esta política monetaria dure demasiado, pero la aplicaremos mientras sea necesario conforme a nuestro mandato. P. ¿Es decir? R. Los Gobiernos deben actuar, hacer las reformas necesarias para consolidar la confianza y el crecimiento, y diseñar una política presupuestaria creíble. Si la política de crecimiento de la zona euro descansa solo sobre los hombros del BCE, esto va a terminar mal. Por supuesto, no estamos en esa situación ni mucho menos. Pero percibimos la tentación de encomendarse totalmente al BCE.

 ¿Qué medidas deben poner en marcha los Gobiernos?
Según el país de que se trate, la reasignación del gasto público hacia gastos más productivos es una condición necesaria. Para estimular la inversión privada, es necesaria una acción fuerte y concertada de los Gobiernos. Europa necesita igualmente una clara perspectiva de refuerzo del mercado único, aún demasiado poco integrado en lo que respecta a los servicios. Además, es necesaria una apertura de los mercados hacia el resto del mundo, y me estoy refiriendo a las negociaciones sobre la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión [TTIP, en sus siglás en inglés].

El gobernador del Banco de Austria cree que los Gobiernos deben relanzar el crecimiento con políticas de expansión presupuestaria. ¿Comparte esa opinión?
Algunos países tienen cierto margen de maniobra presupuestario que pueden utilizar, pero a los que no lo tienen no les aconsejamos que pongan en marcha políticas de expansión presupuestaria. La Comisión Europea debe aplicar el Pacto de Estabilidad tratando de igual modo a los países pequeños y a los grandes.

Otro efecto de la expansión cuantitativa es que algunos países como Italia están suscribiendo préstamos con tipos de interés negativos. ¿Es esto deseable y va en beneficio de todos?
El BCE no es, ni debe ser, un instrumento de política presupuestaria. Pero nosotros decimos a los Estados concernidos que deben aprovechar la situación actual, los beneficios obtenidos gracias a la bajada de los tipos, para reducir su endeudamiento y no gastar más.