Francisco Núñez

EL MUNDO

También muestra dudas sobre cómo se va a corregir el déficit excesivo

El Banco de España estima que en el primer trimestre del año ya se ha producido una desaceleración del Producto Interior Bruto (PIB), situándose su avance en el 0,7% frente al 0,8% registrado entre octubre y diciembre. Esta ralentización se produce como consecuencia de la revisión a la baja del crecimiento mundial, la apreciación del euro y el descenso de las Bolsas. Ante este escenario, la entidad baja una décima su previsión de crecimiento del PIB en 2016 hasta el 2,7%, frente al 2,8% previsto en diciembre, según el último boletín económico del Banco de España.

Asimismo, para este año sitúa la tasa de paro todavía por encima del 20% (20,3%) y para el próximo en la frontera del 19%.

En cuanto al déficit, el banco emisor prevé una desviación de la cuentas públicas hasta el 4,4% del PIB frente al 2,8% previsto del Gobierno.

Respecto a las exportaciones, registrarán una cierta pérdida de empuje en el corto plazo”.

El Banco de España estima también que el crecimiento sigue apoyándose en la demanda interna, aunque se producirá una ralentización en el consumo de los hogares a medida que se vayan moderando las recientes caídas del precio del petróleo.

Estas proyecciones se han realizado sin tener en cuenta la incertidumbre política y la toma de decisiones que tendrán que tomar las administraciones públicas en materia de política fiscal para reducir para reducir el déficit excesivo de 2015, situado un punto por encima del objetivo pactado con Bruselas.

En este sentido, el Banco de España manifiesta dudas “acerca del uso futuro de las políticas económicas que podrían incidir negativamente en las decisiones de gasto de los consumidores y de las empresas. Especialmente, si la actual situación de incertidumbre política se prolongase en el tiempo”. Según el director general de economía y estadística de la entidad, Pablo Hernández de Cos, existen dudas sobre cómo se va a corregir el déficit de 2015 ya que las políticas fiscales tendrán un impacto negativo en el crecimiento y producirán sesgos a la baja.

El banco también advierte de que reducir la incidencia de estos riesgos requiere priorizar el proceso de consolidación fiscal y perseverar en la aplicación de reformas estructurales.