ABC

Ellas escogen tres veces menos carreras con futuro como ingeniería o tecnología
Las chicas son mejores estudiantes que los chicos y sobre todo como lectoras. Pero, en cambio, tienen menos confianza en sí mismas a la hora de resolver problemas matemáticos o científicos, e incluso reconocen un sentimiento de «ansiedad» hacia las matemáticas. A grandes trazos, estas son las diferencias entre sexos que se aprecian en el informe de la OCDE que, con el título «El ABC de la igualdad de género en la educación: aptitud, conducta y confianza», presentaron ayer en el Centro de Arte Reina Sofía el secretario general adjunto de esta organización, Stephan Kapferer, y la secretario de Estado de Educación, Montserrat Gomendio.
Del estudio se desprende que la brecha de género incluso se ha ampliado en el caso de España, sin que Gomendio llegara a apuntar una causa concreta, ya que, señaló, en ello influyen no solo los políticos, sino también profesores, padres, empleadores y la sociedad en su conjunto. Tomando como base los resultados del informe PISA 2012, las alumnas españolas de 15 años obtuvieron en Lectura 29 puntos de ventaja sobre los chicos, lo que supone cinco más que en la prueba del año 2000. En matemáticas, en cambio, mientras que en 2003 (primer año en que se evaluó este ámbito de forma específica) había una diferencia de nueve puntos a favor de los chicos, en 2012 la diferencia se ampliaba hasta los 16. En Ciencias, la tercera pata de los informes PISA, apenas las diferencias entre sexos no eran significativas en 2006 y siguen sin serlo seis años después. Las diferencias entre chicos y chicas se trasladan también a las aspiraciones en sus futuras carreras. En la OCDE, de media, menos del 5% de las estudiantes quieren seguir una carrera de ingeniería o de informática, proporción que se triplica en el caso de los varones. Proporciones similares se dan en España. «Es posible y no es caro» El representante de la OCDE puso de relieve que ese tipo de carreras so las que más posibilidades de empleo pueden tener en el futuro, por lo que abogó por «incrementar la confianza en matemáticas para reducir la diferencia». «Es posible reducir la brecha de género y, además, no es caro, no es una cuestión de dinero», destacó. La secretaria de Estado de Educación, por su parte, destacó que los países que logran mejorar el rendimiento de sus alumnos consiguen también reducir «cualquier brecha», por lo que, a su juicio, el «cambio radical de modelo» que supone la reforma educativa de la Lomce, con medidas como las evaluaciones para detectar problemas en el aprendizaje, es la vía para reducir las diferencias entre chicos y chicas, más que medidas concretas.
ABC
]]>