EL PAÍS

Un grupo de nuevos electores se enfrenta al voto con responsabilidad, dudas y voluntad por entender el funcionamiento de las instituciones públicas
Los que estudian letras saben más de política porque han cursado Historia y están familiarizados con los modelos de organización social. También tienen más nociones de política los jóvenes con padres concienciados, pero eso es aleatorio. Algunos han contado con profesores que les han enseñado algo, pero… ¿por qué tendrían que fiarse de ellos? Son cuestiones a las que se enfrentan seis de los 245.202 jóvenes que se incorporan al censo electoral andaluz tras haber cumplido los 18 años. Ellos coinciden en destacar la falta de herramientas para comprender el funcionamiento de la política, dudan en la diferencia entre abstenerse o votar en blanco y su repercusión, en cómo se articula el Parlamento o cómo interpretar un programa electoral. “Está claro que ahora, con Internet, tenemos mucha más facilidad para informarnos. Aunque no veamos la tele o escuchemos la radio, solo con entrar en el Twitter de un periódico podemos enterarnos de lo que pasa. Depende de nosotros mismos que nos pongamos a leer un programa, pero no es solo eso, necesitamos nociones para saber interpretarlo, que sea más accesible”, destaca con el asentimiento de los demás Marina González, estudiante de bachillerato con 18 años, que, de momento, tiene claro a quién no va a votar. “En política soy autodidacta, y consulto en Internet la información, pero sin tener unos conceptos básicos de derecho que deberían enseñarnos podemos caer en la mala interpretación de la información y no ser consecuentes con nuestro acto”, añade Carmen Carbón, alumna de Periodismo de 20 años. “Y si escuchas a los políticos, nunca cuentan la parte negativa de las soluciones que proponen y eso agradeceríamos saberlo también”, añade Lorena Díaz, estudiante de Comunicación Audiovisual de 20 años. Reconoce que le falta base política, pero colabora junto a compañeros de la Universidad de Sevilla en una plataforma para lanzar propuestas a los políticos llamada #siembraideas. “Es sorprendente la participación de los más jóvenes en las protestas y manifestaciones. Antes quizás no les afectaba directamente la política, cuando podían adoptar posturas escapistas las tomaban, pero ahora les están tocando a sus padres, viven los problemas en casa y tienen que posicionarse”, destaca Ildefonso Marqués, profesor de Estructura Social de la Universidad de Sevilla, que considera que en situaciones normales, la actitud de los más jóvenes respecto a la política es de despreocupación o “radicalismo alejado de la realidad”. “Pero ahora es al contrario, los jóvenes saben cuál va a ser su futuro, son realistas en sus análisis”, analiza. “Es tiempo de que cambien las cosas, es difícil llegar a fin de mes y puede que no tengamos la oportunidad ni de estudiar ni de trabajar”, dice González, que el próximo curso accederá a la Universidad.
La crisis económica y la desafección hacia los políticos por la corrupción o los recortes han generado un clima de desconfianza que también ha llegado a los jóvenes, un segmento de la población que según Marqués se ha politizado. “La situación es explosiva. Hay un fenómeno masivo de desempleo y sobreeducación que políticamente es nefasto. Los jóvenes tienen una formación alta, crítica, preparados para diagnosticar los mensajes políticos y saber que se les da trabajo por debajo de su nivel de preparación o directamente no tienen trabajo. De ahí surge la desconfianza y la falta de expectativas”, analiza Marqués. Carmen Carbón, que forma parte de un movimiento de acción estudiantil, votará por primera vez y “con la ilusión” de que se cambie el sistema político actual. “Me gustaría con mi voto crear un modelo más participativo, que se nos escuche, que podamos participar en los programas electorales…”, detalla, una propuesta asentida por todos. Pero el estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones José Manuel Gilibert, de 20 años, alerta de que todavía hay muchas personas que no consideran la política como un asunto de interés. “La gente no se da cuenta de que las decisiones políticas nos afectan a nuestra vida cotidiana, lo ven como algo ajeno a ellos, pero lo que se decide en la política les va a afectar a largo plazo”, considera concienciado. Y haciendo gala de la participación que reclaman, las ideas y las propuestas, para alentar el interés hacia la política, González propone que se organicen charlas en los colegios e institutos. “Iguales que las que se dan contra las drogas o el machismo, pero de política”, comenta. Hala Dakhlaoui, de Tánger (Marruecos), comparte la propuesta de la formación en el ámbito escolar. Ella cumple dos requisitos nuevos para votar en estas elecciones: ha cumplido 18 años y obtuvo hace unos meses la nacionalidad española. No obstante, tras ocho años viviendo en España, considera que todavía no está preparada para votar. “No me voy a arriesgar. Creo que votes a quien votes vas a acabar quejándote y prefiero que pase un tiempo y me informe mejor de todas las opciones políticas”, detalla Dakhlaoui. La formación y la educación vuelven a situarse en el eje del debate, y también la información generada sobre política en los medios de comunicación. “Necesitamos unos medios limpios y transparentes para generar opinión, si no, ¿en quién confiamos? ¿Y si al final te acabas arrepintiendo?”, se pregunta Carbón, que sí se siente preparada para echar su papeleta en las urnas el domingo. “Tenemos que votar, conscientemente y formados. Después de tantas personas, entre ellas muchas mujeres, que han muerto para conseguir este derecho… Hay que ir a votar”, alienta.
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