Elisa Navas
ABC
Andalucía se consolida en la tercera posición por inversión en innovación, tras Madrid y Cataluña. Sin embargo, el gasto sólo representa el 1,04% del PIB regional, frente al 1,24% del nacional

Todos están de acuerdo. Analistas, economistas, inversores y políticos coinciden en que la mejor fórmula para salir de la crisis es invertir en innovación, en nuevas tecnologías que nos coloquen a la vanguardia y junto a países de nuestro entorno, casos de Alemania y Francia.

Pero el camino para conseguirlo está lleno de recovecos y transitarlo no es fácil. Ni para la empresa ni para el sector público, acuciados por la adversa situación económica que le ha echado el freno a las inversiones en esta materia.

En los últimos siete años -y hasta 2013, últimos datos disponibles -el gasto empresarial andaluz en I+D+i no ha bajado de los 500 millones de euros anuales, si exceptuamos el pico de 2010 donde se contabilizaron 620 millones. Tras los descensos de 2011 y 2012, en 2013 remontó vuelo hasta situarse en los 538 millones, (0,7% más que el ejercicio precedente), que contrasta con la bajada del 2,6% sufrida a nivel nacional, según datos del Instituto Nacional de Estadística sobre Actividades en I+D. Este esfuerzo por parte de la empresa privada es saludado por el director general de la Corporación Tecnológica de Andalucía, Elías Atienza, quien tiene claro que gracias a esta inversión «las compañías andaluzas ganan en volumen, lo que les permite salir a conquistar nuevos mercados» y, aunque reconoce que el gasto se ha frenado con la crisis «no han dejado de apostar por la innovación aunque la situación no ha sido fácil».

El sector público, por su parte, prosiguió su tendencia a la baja. La Universidad andaluza rozó los 27 millones (-0,13%), mientras que la Administración gastó 304 millones, un 4% menos que en 2012.

Este ralentí viene corroborado por los datos globales de 2013 que indican que la suma del gasto de los sectores público y privado en Andalucía fue de 1.471 millones de euros, esto es, un descenso del 0,6%, en cualquier caso, menor que la media española que bajó un 2,8%. Esta cantidad mantiene a Andalucía en la tercera posición, tras Madrid y Cataluña, pero está dos puntos por debajo del peso de la Comunidad en el PIB nacional (13,5%), que marca la proporción que debería corresponderle. Y es que los 1.471 millones invertido suponen el 1,04% del PIB regional, frente al 1,24% del nacional, que la colocan en quinto lugar por detrás de País Vasco, navarra, Madrid y Cataluña. En cualquier caso, lejos aún del objetivo de la UE de destinar en 2020 el 3% del PIB.

Para el investigador Fernando Hervás, del instituto de Prospectiva Tecnológica de la Comisión Europea en Sevilla, los estudios demuestran «claramente» que las inversiones en I+D afectan positivamente a la productividad en los sectores de alta tecnología y que, en los de media y baja, «el impacto viene por inversiones en capital físico. Es un mensaje interesante a las autoridades para que lo tengan en cuenta a la hora de enfocar sus inversiones», recomienda. Por su parte, Atienza, en innovación es aún bajo con respecto al PIB «hay que recordar de dónde venimos». En esta línea evoca que en 2004 la Comunidad sólo gastaba el 0,76% del PIB en este concepto «y desde entonces hemos ido aumentándolo con el esfuerzo de todos». Admite que el objetivo marcado por Bruselas de llegar al 3% es «ambicioso», pero cree que se llegará a alcanzar.

La dimensión es clave

Hervás alerta, de otra parte, que sólo hay una empresa andaluza (y 10 españolas) en el ranking mundial de compañías que más inversión privada realizan en I+D: la multinacional Abengoa. Lo hace en el puesto 669, con 107,4 millones gastados. un dato que corrobora Atienza, quien recuerda la vocación de internacionalización dela firma sevillana desde sus inicios, «aunque no sólo es Abengoa la que invierte para abrir mercados, hay otras muchas que también van por ese camino».

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