Tomás Monago
DIARIO DE SEVILLA
El saldo negativo en 2014 fue de 5.400 trabajadores, el mayor desde 2005, tras marcharse 15.199 personas y llegar ‘sólo’ 9.801

La crisis ha agrandado la brecha económica entre Andalucía y el resto de España y, a juzgar por algunos datos, la recuperación no ha contribuido a reducirla. Eso es lo que se deduce de los datos de movilidad laboral de la Agencia Tributaria, que reflejan que en 2014 la región fue la que más trabajadores asalariados perdió como consecuencia del saldo migratorio. En concreto, fueron 5.398, tras marcharse a otras comunidades 15.199 personas y llegar a la región 9.851. Ese déficit de casi 5.400 trabajadores supone la cifra más alta desde 2005 (fecha de inicio de publicación de la estadística). El saldo negativo ha ido creciendo año a año desde 2009 y eso dibuja una pérdida de 23.698 trabajadores en ese periodo.

Los datos de 2014 son un reflejo de esta tendencia. Las casi 15.200 personas que abandonaron Andalucía para trabajar en otras regiones suponen un incremento del 10,1% respecto a 2013 mientras que las que vinieron aquí subieron un 4,8%. En un contexto en el que la movilidad crece -porque hay más empleo en general- en Andalucía el incremento de los emigrantes dobla al de los inmigrantes. La cifra de los que se van, es, además, la más alta desde 2010, cuando cambiaron de domicilio fiscal 17.047 trabajadores asalariados.

Es cierto que el número de emigrantes que se marchan hacia otras zonas del país no tiene nada que ver con los años del boom. En 2006, por poner un ejemplo, se fueron a otras regiones 30.975 personas desde Andalucía (el doble que ahora) pero también es cierto que venía un número similar, y en algunos años superior. Pero ese año hubo incluso el balance positvo, de 207 personas. Es decir, llegaron más de los que se fueron, lo cual era signo de que la región era atractiva para los trabajadores de fuera.

¿A dónde van, principalmente, los andaluces a trabajar? Sobre todo, a Madrid. El año pasado marcharon allí 5.297 personas, 466 más que el año anterior y un 9,65% más. A una considerable distancia se sitúa Cataluña, que recibió en 2014 a 2.540 asalariados andaluces, menos de la mitad que Madrid. Eso sí, en porcentaje es la que más crece, un 17,98%, con 378 asalariados andaluces más que en 2014. Los otros tres destinos preferidos de los andaluces son turísticos: Comunidad Valenciana, Baleares y Canarias, por ese orden.

Respecto a la otra cara de la moneda, los que vienen, también Madrid lidera el ranking, aunque en mucha menor medida que a la inversa. El año pasado vinieron a trabajar 2.383 madrileños, 133 más que en 2013. A estos les siguen los catalanes, con 1.564 y un leve incremento de 34 personas. El número de valencianos, los terceros, disminuyó de 939 a 889, y los de Castilla-La Mancha, los cuartos, pasaron de 706 a 772.

Más allá de estos números, la realidad incontestable es que los que se van lo hacen con un sueldo medio más alto que los que llegan. Así, el salario medio anual de los emigrantes es de 20.207 euros, según calcula la Agencia Tributaria, mientras que el de los inmigrantes es de alrededor de 1.500 euros menos, 18.837. La situación se hace aún más visible si analizamos la situación por provincias: mientras que un onubense que se va a trabajar fuera de Andalucía ganó 16.906 euros por año (una cantidad ya de por sí baja) el que llega aquí lo hace por 10.489 euros. La situación se repite, en menor medida, en todas las provincias, lo que refleja que la región importa mano de obra barata y la exporta como mínimo más cara.

Málaga es, por otro lado, la única provincia cuyo saldo es positivo, de 319 trabajadores (ver gráfico). En el polo opuesto está Cádiz, con un balance negativo de 1.471 asalariados, mientras que en Almeria y Huelva el rasgo deficitario es mínimo.

Por otro lado, emigran más los hombres que las mujeres, 9043 frente a 6.156, sobre todo en la franja de edad de mayores de 35 y menor de 55. 

La movilidad laboral repunta en el país por primera vez desde 2008

La movilidad laboral en España creció por primera vez desde que estalló la crisis en 2014, un 4,8%, lo que es síntoma de la mejoría del mercado laboral. Así, 97.909 asalariados en todo el país marcharon a otra Comunidad Autónoma para trabajar, frente a los 93.425 de 2013. Pese a esta buena evolución, la realidad es que el país sigue lejos del máximo histórico de movilidad, alcanzado en el año 2008 cuando un total de 228.428 trabajadores que se desplazaron a otra región. Desde entonces, este indicador se ha desplomado un 60% hasta 2013 y sólo el año pasado comenzó a repuntar. En cualquier caso, este fenómeno es muy limitado en España y sólo es significativo en cuanto que mide la salud laboral del país. Las casi 98.000 personas que cambiaron de residencia en el país, según los datos de la Agencia Tributaria, son un porcentaje muy pequeño de la cifra total de 14,4 millones de asalariados. Según el Instituto Nacional de Estadística, uno de cada tres ocupados no ha cambiado nunca de municipio desde su nacimiento y el 40% de los que sí lo hicieron aún sigue residiendo en su provincia natal.