EL ECONOMISTA Defienden una bajada de impuestos como medida de impulso a la actividad económica. El nuevo Gobierno andaluz deberá reducir el paro; impulsar un sistema de desarrollo y transparencia de tecnología; eliminar barreras institucionales a pymes y buscar nuevos cauces de participación y garantías de transparencia y responsabilidad ética en los asuntos de la vida pública. Asimismo, el Ejecutivo no podrá seguir ignorando la necesidad de abordar algunas reformas estructurales, especialmente las que tienen que ver con el propio sector público y el mercado de trabajo. Andalucía está llamada a jugar un papel decisivo en la trascendental etapa de revisión del modelo territorial del Estado durante la próxima legislatura. La posición que defenderá Andalucía dependerá de los partidos gobernantes, tanto en Sevilla como en Madrid, pero las cuestiones a dilucidar son la máxima importancia, aunque pueden destacarse los pilares del modelo territorial; el futuro modelo de financiación autonómica; la activación del Senado o su definitiva defenestración. El profesor del departamento de Teoría e Historia de la UMA y miembro del Observatorio Económico de Andalucía, Joaquín Aurioles, pide reducir las diputaciones, el Consejo Audiovisual de Andalucía y determinadas consejerías para reducir el gasto público ante la crisis. Opina que son entes caros, incompetentes y prescindibles. Desde el punto de vista social, Cajamar defiende a corto plazo reducir el paro y dejar de estar a la cabeza en la clasificación española del desempleo. Es mucho más sencillo decirlo que hacerlo, entre otras cosas porque para lograrlo no basta con actuar en uno o dos ámbitos concretos, sino que es necesario un replanteamiento general de nuestro modelo económico y del tejido productivo. Por su parte, Analistas Económicos de Andalucía, la sociedad de estudios económicos de Unicaja, incide en que el principal reto de la economía andaluza sigue siendo la elevada tasa de paro, que supera el 30 por ciento y mantiene un diferencial de más de diez puntos con respecto a la media española. El propio modelo productivo tiene una gran incidencia sobre este diferencial; así los sectores agrario y de la construcción tasas de paro superiores al 40 y 30 por ciento, respectivamente, mientras el sector industrial se queda en el 11 por ciento. Precisamente, el peso de la industria en la economía andaluza es inferior al promedio nacional; este es un sector donde el empleo se muestra más estable y la destrucción de empleo resulta menos intensa que en otros sectores.

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