Eli García Villalón
DIARIO DE SEVILLA
Se consolida como la tercera comunidad en gasto con 168,9 millones en 2014, un 2,4% más que el año anterior

Desde que empezó la crisis económica, la inversión en biotecnología de Andalucía sólo ha patinado un año. Fue en 2012 y el recorte tampoco fue tan grande (del 2,53%). Sin embargo, a nivel nacional la evolución ha sido bien distinta: el gasto global ha sufrido caídas durante tres años seguidos (2011, 2012 y 2013), que sólo se lograron remontar levemente en 2014.

La biotecnología persigue el desarrollo de nuevos productos o procesos en ámbitos como la agricultura, la medicina, la alimentación o las ciencias ambientales y se trata de uno de los sectores a los que los gobiernos confían el cambio de modelo productivo en España. Según la Estadística sobre Uso de Biotecnología 2014 del Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto en estas actividades de I+D (investigación y desarrollo) se situó el año pasado en Andalucía en 168,9 millones de euros, un 2,4% superior al de 2013. Un avance que fue mayor al experimentado por la inversión nacional, del 1,4%, hasta 1.450,4 millones.

Detrás de esta subida global tan modesta está un panorama nada alentador: el gasto en biotecnología cayó en diez comunidades y subió sólo en siete. Cataluña y Madrid siguen siendo las reinas indiscutibles de la inversión, pero también experimentaron signos de debilidad. La comunidad catalana, redujo un 0,6% su desembolso en biotecnología, lo que no la destronó de su posición de cabeza con 418,8 millones. Tras ella, la madrileña elevó su cifra un 5,8% -ascenso inferior al de años anteriores-, hasta los 361,7 millones.

La que consolidó su lugar en el podio nacional fue Andalucía al aumentar la distancia que la separa de la Comunidad Valenciana. Hasta 2008, la región andaluza ocupó el cuarto lugar en el ránking, pero desde que en 2009 adelantara a Valencia nadie ha logrado arrebatarle la medalla de bronce. Aquélla destinó a actividades de I+D en biotecnología 127,2 millones en 2014 (un 2,83% más) frente a los 168,9 andaluces.

Con respecto al origen del dinero desembolsado, los datos también muestran conclusiones claras. La administración pública sigue siendo la que tira del carro de la inversión biotecnológica tanto en España como en Andalucía. Pero cabe destacar que, en este capítulo, la comunidad andaluza ha dado un paso al frente para corregir el tradicional desequilibrio público-privado. Así, el 60% del gasto procedió de la administración, la enseñanza superior -la universidad- y las Instituciones Privadas sin Fines Lucrativos (ISPFL) frente al 40% que vino de las empresas. Si bien aún hay camino por recorrer, no hace tantos años el reparto era de 80%-20%, con lo que el avance es considerable.

Además, si se compara con la situación nacional, Andalucía sale aún mejor parada. Y es que, en España, la aportación de los empresarios en 2014 se redujo al 37% y la pública subió al 63%. En el terreno laboral, hubo buenas noticias para los profesionales de este área. En 2014, el empleo asociado a la biotecnología subió un 8,2% en Andalucía, cuatro veces más que en España, que experimentó un alza del 2,06%. La región dio trabajo a 2.697 personas a jornada completa -el 51% mujeres- y, a nivel nacional, fueron 23.664 las que se dedicaron a estas actividades -el 56% mujeres-.

Poniendo el foco exclusivamente en el número de investigadores, éstos también aumentaron más en la región, un 9,8%, hasta 1.632 -la cuota femenina es del 48%-, que a nivel general, con un alza del 2,6%, hasta 15.134 -el peso de trabajadoras es del 51%-. Aquí, además, se da corrobora un hecho: el sector público emplea a un porcentaje mayor de investigadores que el que le correspondería proporcionalmente por su nivel de inversión. Esto se traduce en que da trabajo al 65% del total frente al 35% que se coloca en las empresas.