EXPANSIÓN

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, organismo encargado de velar por la estabilidad presupuestaria en España, volvió ayer a alertar sobre el descontrol de las cuentas públicas de las comunidades autónomas. Y no de cara a este año, en que la mayoría de los gobiernos regionales superarán el tope de déficit público permitido, sino en 2016. La certeza de la Airef respecto a las comunidades (Extremadura, Cataluña, Murcia y Comunidad Valenciana) que volverán a incumplir el objetivo presupuestario el próximo año es tal que instó al Gobierno a que tome ya medidas para evitarlo cuando todavía hay tiempo. Esto es, que aplique por primera vez los mecanismos correctores incluidos en la Ley de Estabilidad Presupuestaria, algo que el Ejecutivo se ha resistido a hacer para no soliviantar a los presidentes autonómicos afectados. Sin embargo, la situación financiera de algunas de esas autonomías se ha ido agravando hasta el punto de que, según denunció el organismo, Cataluña y Valencia ya estarían sufriendo tensiones de liquidez a corto plazo.

Los préstamos que a través del Fondo de Liquidez Autonómica ha dado el Ministerio de Hacienda a las comunidades en dificultades han permitido salvar la situación por el momento. Pero esta y otras facilidades –como el déficit a la carta, la mutualización de su deuda, la eliminación de los tipos de interés en los créditos del FLA o los planes de pago a proveedores– no se han traducido en más disciplina fiscal, sino todo lo contrario. Por otro lado, cabe recordar que este mecanismo fue concebido como temporal para paliar la pérdida de acceso a los mercados de deuda por parte de las autonomías. Y la simulación que ha realizado la Airef sobre los costes que deberían asumir, por ejemplo, Cataluña o Valencia si tuvieran que volver a emitir bonos en el año 2017 para financiarse les supondría asumir tipos de interés como los que los inversores exigían a Grecia y Chipre durante sus respectivas crisis de liquidez.

Es por ello que las admoniciones de la Airef no pueden seguir cayendo en saco roto. El pasado julio avisó de que 11 autonomías sobrepasarían al final de este año el límite de déficit y, además de no haberse corregido, la situación es ahora peor: hasta 15 comunidades podrían desviarse, lo que llevaría el desequilibrio autonómico al 1,6% del PIB, más del doble de lo previsto (0,7%). El modelo de vigilancia de las cuentas autonómicas, bien concebido en origen, ha fallado por la indisciplina de los gobiernos regionales, que apenas han realizado ajustes estructurales de su gasto público, y la lenidad del Gobierno. Una aplicación estricta de la Ley de Estabilidad a lo largo de la legislatura habría evitado tener que llegar a la situación extrema de imponer condiciones específicas a Cataluña para seguir recibiendo fondos del FLA.