Víctor Martínez
EL MUNDO
El grupo de renovables se hunde un 10% ante la falta de un Gobierno fuerte que le ayude en su crisis

Si todavía había alguna esperanza de un rescate político del gigante de energías renovables Abengoa, éstas se difuminaron el pasado domingo tras conocerse los resultados de las elecciones generales. La ausencia de un partido con músculo para formar Gobierno y la actual incertidumbre ante el juego de coaliciones entre aspirantes debilitan una posible presión política sobre la banca acreedora para que otorgue liquidez a la empresa, así como la articulación de planes para participar en su rescate.

Los inversores descartaron ayer estas opciones y la cotización del grupo que controla la familia Benjumea se hundió al cierre de la sesión un 10%, hasta los 56 céntimos por título. Las acciones de Abengoa fueron las que peor se comportaron de toda la Bolsa española, seguidas por el sector financiero y de otras empresas reguladas con una gran exposición al mercado español. El conjunto del Ibex perdió un 3,6% en su primer día de cotización después de los comicios del 20-D.

Durante las últimas semanas, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, y distintos representantes de la Junta de Andalucía, que preside Susana Díaz, han instado a la banca y a los gestores de Abengoa a encontrar una vía que permita a la empresa esquivar el que sería el mayor concurso de acreedores de la Historia de España. El propio Gobierno se ha implicado en la búsqueda de un socio industrial que, tras un agresivo plan de venta de activos, dé estabilidad a la empresa en el largo plazo.

Andalucía sería la región más afectada de una hipotética quiebra, ya que aquí se localizan la inmensa mayoría de los más de 6.000 empleados que el grupo tiene en España. Según fuentes sindicales, el grupo se ha desprendido ya de 239 personas desde que se iniciara su crisis el pasado mes de noviembre.

El sindicato de bancos acreedores, que lidera el Santander, podría aprobar esta semana la entrega de un crédito urgente de 113 millones de euros para que la empresa abone a sus empleados la nómina del mes de diciembre y la paga extra de Navidad. Este pago está pendiente de que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) dé luz verde a una ampliación de 20 millones de euros al crédito que ya tiene concedido a la empresa.

Apartir de ahí, Abengoa tiene hasta el mes de marzo para negociar con sus acreedores, entre los que también figuran inversores que han adquirido bonos, una reestructuración de sus 9.000 millones de euros de deuda para evitar caer en concurso. La empresa ha cifrado el total de liquidez necesaria para llegar a este momento en 450 millones de euros.

A cambio, el grupo se ha comprometido a presentar en el mes de enero un ajuste draconiano en sus costes de funcionamiento y a desprenderse de varios activos para reducir deuda y obtener liquidez. El grupo espera ingresar más de 1.000 millones de euros con este plan de desinversiones, que incluye activos de muy diversa índole:redes eléctricas, plantas de generación solar, desaladoras, concesiones hospitalarias, plantas de bioetanol…