MANUEL CONTRERAS

Cada vez que estoy en un atasco recuerdo un chiste de Mingote en ABC que recorté cuando era niño. Dos tipos con pinta de técnicos municipales dialogan en la calle junto a una montaña de coches apilados de forma caótica en un colapso circulatorio irresoluble. Uno de ellos le dice al otro: «¿Y no se podría cubrirlo todo con cemento y empezar desde cero?»

A veces, cuando uno sigue los debates parlamentarios, también le viene a la cabeza aquella viñeta. La confianza de los ciudadanos en los políticos sufre una congestión tan irreversible como aquel embotellamiento que dibujó Mingote y los diputados, en lugar de ofrecer soluciones, siguen cruzando insultos y culpándose mutuamente del desastre. La percepción social es que la paciencia se ha agotado, y no es de extrañar que aparezcan partidos neopopulistas que sueltan las velas al viento de la desesperanza y propugnan la solución con la que bromeaba Mingote: taparlo todo y empezar desde cero.

Frente a la opción de enterrar el sistema que ha proporcionado casi cuarenta años de insólita prosperidad, yo prefiero mirar la foto que corona estas líneas: unos 130 niños ocuparon ayer la Cámara andaluza en el Día Universal de la Infancia. Jóvenes educados en libertad y en tolerancia haciendo propuestas en un Parlamento revitalizado. Voces limpias, sinceras, ajenas a los dislates que han corrompido el sistema. Chicos y chicas que representan la viabilidad de una ordenación política atorada, pero no caduca. Son herederos de lo mejor de nuestra historia y tienen por delante el reto de rehabilitar la democracia. Ayer conocisteis la herramienta para conseguirlo: vosotros sí que podéis.

MANUEL CONTRERAS
ABC