Una empresa sevillana, Macco Robotics, desarrolla varios modelos, entre ellos el primer «robot camarero»

Es capaz de preparar el cóctel que prefieras mientras baila y emite publicidad al mismo tiempo. Macco es el primer robot barman español y uno de los ejemplos de la dimensión social que van cobrando estas máquinas, que en versiones más avanzadas son capaces de realizar todo tipo de tareas domésticas (cocinar, lavar la ropa…), ayudar a pacientes discapacitados, ejercer de educador o conducir vehículos. Y todo de forma autónoma.

«Macco» Este robot camarero, fabricado en Sevilla, está programado para elaborar todo tipo de cócteles y bebidasPionera en este campo, la «startup» sevillana Macco Robotics distribuye varios modelos de robots, entre ellos el que da nombre a la compañía, y ya ha comenzado a trabajar en el desarrollo de aplicaciones para esta tecnología. Esta es una de las claves de la posible explosión del mercado de los robots humanoides en los próximos años. Se ha comenzado a crear un marketplace, un catálogo de aplicaciones, donde los desarrolladores añaden sus propuestas como si se tratase de las Apple Store o Google Play, que cuentan con un millón de aplicaciones. «Llegará un momento en el que el usuario se descargue una aplicación para que, por ejemplo, el robot barra», asegura Joaquín López Lérida, encargado del desarrollo de negocio de Macco. «Esperamos que se produzca la explosión comercial sobre 2018 y 2020, cuando lleguen los robots al hogar. Ahora los vemos más implantados en centros de educación especial u hoteles. Lo veremos como cuando le preguntabas a tu abuela si no tenía una lavadora», apunta.

Optimismo en el sector

Mientras que el teléfono móvil se vuelve más inteligente y muta hacia el centro del hogar, la robótica, por su parte, busca penetrar en la sociedad. Nadie en su sano juicio discute ahora que el «smartphone» ha roto moldes como producto de consumo a nivel mundial. El siguiente paso es dotar de mayor inteligencia a otro tipo de tecnología, capaz de ayudar a las personas en muchas facetas de la vida diaria.

Los expertos son optimistas con vistas al futuro de los robots humanoides, al considerar que su popularización se extenderá rápidamente en las próximas décadas, y en un futuro más bien cercano, al igual que sucede en cualquier hogar donde se puede encontrar una lavadora programable o un televisor inteligente, habitará una máquina capaz de responder y ayudar a las necesidades básicas de sus propietarios.

«Es una tecnología que va a entrar en nuestras casas y va a ser transparente. A nadie le sorprende que haya una lavadora en casa. Un chisme de estos –por los robots– tiene que estar. Es lo mismo que está pasando con los teléfonos móviles, que la mayoría de las personas los tienen», considera Carlos Balaguer, catedrático de Robótica de la Universidad Carlos III de Madrid.

Modelos como Nao o Pepper (sucesor del primero) son dos de las grandes apuestas del sector. El segundo modelo citado, por ejemplo, mucho más avanzado que su predecesor, es capaz de leer las emociones de la persona que tiene en frente desde sus 1.2 metros de altura y 27 kilogramos de peso. Cuenta con varios sensores que le permiten navegar de forma autónoma, y con hasta doce horas de batería, un gran logro tecnológico.

No obstante, los precios a los que se pueden adquirir este tipo de robots comerciales hoy en día es demasiado alto (por encima de los 6.000 euros) para el ciudadano medio. Sin embargo, se prevé en los próximos meses (mayo 2015) el lanzamiento de una versión asequible de Pepper en algunos países, como Japón y España, para intentar la puesta en marcha del verdadero negocio: la comercialización, mantenimiento y desarrollo de aplicaciones. Una visión que emula a la evolución del teléfono de última generación. «En un par de años se prevén versiones comerciales potentes, con capacidades bestiales, para venderse a cualquier usuario. Las posibilidades de este robot son muy increíbles y ya está en un estado que en poco tiempo puede estar en muchos hogares», asegura Daniel Bayón, director de Juguetrónica y desarrollador de software del robot Nao, a ABC.

Los robots humanoides son los más avanzados y complicados de desarrollar tecnológicamente. A escala natural no se venden, por ser demasiado caros, y los pocos que existen se pueden encontrar únicamente en laboratorios más avanzados, aunque se encuentran en una fase incipiente.

La Nokia de la robótica

Pese a los importantes avances en la robótica, la autonomía con la que operan estos robots es hoy en día limitada. «Para poder atender y convivir con una persona hay que hacer mucho más que eso –desplazar una silla de ruedas, disparar una diana y corregir su trayectoria, abrir puertas, algo que ya pueden hacer–. Tiene que poder desplazarse libremente por un espacio doméstico, atender a una persona con cuidado, manipular cualquier objeto, cosas que aún no pueden hacer», sostiene Balaguer.

Este experto ha detectado varios frenos en el sector a nivel más comercial, dado que en el campo de la investigación se han dado grandes pasos. «Tecnológicamente hablando, le falta madurez. De momento, no se han creado el número suficientes de empresas que deben comercializar estos productos, aún no ha surgido la Nokia de la robótica que lo popularice. Además, estamos en periodo de crisis y se reducen los presupuestos de I+D. Eso hace que, si hace cinco años éramos muy optimistas, ahora seamos más cautos sobre lo que llaman un robot de servicio en cada hogar», insiste. Esta tecnología no ha hecho más que empezar a andar. Queda aún mucho camino por recorrer.

ABC