La Autoridad Portuaria espera que el proyecto de márgenes sea aprobado en noviembre y sacar a licitación la obra antes de que acabe el año

La ejecución del dragado de profundización del Guadalquivir garantizará el futuro del puerto duplicando el volumen de mercancías que mueve actualmente y dará alas al desarrollo industrial de Sevilla mientras que su paralización podría provocar su cierre. Esta es una de las conclusiones de la jornada que, organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), se celebró en un hotel sevillano y en la que el puerto se mostró confiado en sacar a licitación la obra antes de que termine el año.

La jornada, tal y como explicó Felipe Medina, director general de APD en Sevilla, tenía como objetivo dar a conocer lo que podría suponer el dragado de profundización y fue inaugurada por el alcalde hispalense. Juan Ignacio Zoido defendió la compatibilidad del proyecto tanto con los intereses de los regantes como con la salvaguarda de la ribera y

Lel estuario. Al mismo tiempo consideró que el debate en torno al proyecto ha sido «demasiado largo» por lo que «es el momento de tomar decisiones» porque «sería una irresponsabilidad» desperdiciar los fondos europeos que tiene asignados. Defendió Zoido que el dragado no va contra los intereses de Huelva ni de Cadiz, apostando por ir todos de la mano para sacar provecho al potencial que supone el río, ya que, dijo, «si las cosas se hacen bien no tienen porque tener ningún efecto negativo».

Fue en la mesa redonda, moderada por el redactor jefe de ABC de Sevilla, Juan José Borrero, donde Joaquín Vera, jefe de área de la Autoridad Portuaria de Sevilla, anunció que el nuevo proyecto de mejora de las márgenes al que obliga la declaración de impacto ambiental se aprobará en noviembre. De cumplirse ese plazo, daría tiempo a sacar a licitación el dragado antes de fin de año y, aún con un tiempo muy ajustado, hasta finalizar la obra antes del 31 de diciembre de 2015, plazo límite para no tener que devolver los fondos europeos que la financian en un 80%. Vera aprovechó para recordar la importancia que tiene el dragado para la logística de las empresas, porque si pueden entrar barcos de mayor calado se abaratarán mucho los costes de transporte, y subrayó que los barcos de las dimensiones que entran actualmente al puerto, que transportan entre 3.000 y 4.000 toneladas, se están dejando de fabricar y eso supone que los que entran, que pueden transportar 20.000 toneladas, lo hagan a media carga con el consiguiente perjuicio para las empresas.

Para Francisco Herrero, presidente de la Cámara de Comercio, con esta realidad estamos en una «situación peligrosa» porque «el puerto de Sevilla podría cerrar si no se hace el dragado». Herrero destacó los grandes costes que suponen para las empresas, y para el propio puerto, que, como ha pasado recientemente, los barcos tengan que desembarcar en Huelva o en Cádiz parte de una carga que va a Sevilla, lo que en el futuro puede tener consecuencias graves para unas empresas que no podrían soportar que al puerto sólo puedan entrar barcazas. La decisión está en manos de los políticos. Y no todos, dijo, están a favor del dragado, apuntando a cómo la Junta mira por Cádiz y Huelva, cuando las empresas que se vayan de aquí no se irán a Cádiz porque «allí no está la industria, la industria está aquí».

En ese sentido, Ignacio Gastón, director general de Ferrovial, destacó las repercusiones que tienen estas infraestructuras en todos los sectores y señaló que hoy día «no hay problema técnico que no seamos capaces de resolver». A este respecto, Juan Saura, director técnico de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) consideró que los posibles impactos de la obra son corregibles, precisó que el problema de la turbidez no tiene nada que ver con eldragado sino con el importante proceso erosivo que vive la cuenca y la calidad del agua depende sobre todo de los vertidos. Respecto a la salinización, recordó que los estudios señalan que el incremento sería muy pequeño y además las reticencias al respecto han permitido que se haya activado el proyecto de mejora de regadíos del arroz.

Así las cosas todo está pendiente de la aprobación de que el proyecto de márgenes permita sacar a licitación la obra. Ayer, el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, Javier Landa, tras recordar lo precisa que era la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), mostró su temor a que cuando salga adelante alguien vaya a los tribunales y pida la paralización «porque no se la crean»

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