El Ayuntamiento y el Puerto están de acuerdo en todos sus términos y trabajan para no dejar que escapen las nuevas compañías interesadas

Las empresas están interesadas en l a anunciada Zona Franca, uno de l os principales proyectos económicos de Juan Ignacio Zoido, pero se topan con la burocracia de las administraciones para ponerse a trabajar de manera efectiva. Hasta dieciséis compañías nuevas han mostrado su voluntad de instalarse en estos suelos, a l as que se unen las veinte empresas que, desde el principio, apoyaron el proyecto. En total, 36 empresas de diferentes sectores que están esperando que se culminen los trámites burocráticos para poder instalarse en los terrenos de Torrecuéllar.

Lo más significativo es que todos los requisitos se han cumplido y sólo falta que el ministro Cristóbal Montoro rectifique los estatutos del Consorcio publicados en el BOE e incluya al Puerto de Sevilla en los mismos —administracion que no se incluyó «por error» en la primera redacción según se explicó entonces— y se f i rme su constitución definitiva entre todas las partes implicadas: Ministerio de Hacienda, Ayuntamiento y Puerto de Sevilla. Una rúbrica que, a día de hoy, no tiene fecha cerrada a pesar de que está prevista la visita del ministro de Hacienda y Administraciones Públicas a Sevilla el próximo lunes 27 de octubre, y del evidente interés del Gobierno municipal en su puesta en marcha.

La constitución definitiva de la Zona Franca sólo se producirá cuando esté concluido el vallado del recinto, 71 hectáreas en los terrenos denominados Torrecuellár, situados entre la antigua y la nueva esclusa del Puerto. Un proyecto de obra que ya está elaborado, cuenta con el visto bueno de la Guardia Civil —autoridad competente en materia aduanera— y dispone de presupuesto para ejecutarse, por lo que sólo resta su licitación pública. En total, una inversión de 3,29 millones de euros que correrán a cargo del Ayuntamiento y que serán su aportación en especie a este consorcio. Según los cálculos de la Gerencia de Urbanismo, el vallado del recinto donde se instalarán las empresas tendrá una duración de 8 meses de obras. Pero las empresas no pueden esperar. Y por ello están solicitando información tanto al Puerto de Sevilla como al Ayuntamiento, mostrando su interés en estos suelos. Es más, la presidenta de la Autoridad Portuaria, Carmen Castreño, anunció el pasado viernes que ya se ha instalado la primera empresa en la zona franca. La compañía Reciclados Navales S.L., dispone de una autorización administrativa para trabajar en el perímetro de la futura zona franca, si bien no cuenta con los beneficios fiscales de su régimen especial puesto que no se ha puesto en marcha. Esta compañía ya está trabajando en el desguace de buques y en su desmantelamiento.

Una actividad muy promocionada por la Unión Europea ya que, con la crisis, sobran muchos barcos que generan una chatarra de buena calidad por el acero con el que se construyen los barcos.

De varios sectores

Las empresas que han pedido instalarse en la zona franca pertenecen a diversos sectores. Hay 22 empresas manufactureras además de cinco agroalimentarias y otras seis siderúrgicas, unos sectores tradicionalmente ligados a la actividad portuaria y que ven en el Puerto una oportunidad económica por sus posibilidades de comunicación en el tránsito de mercancías.

Una empresa de gestión de residuos también ha solicitado una concesión administrativa para instalarse en los terrenos de Torrecuéllar, así como otra dedicada a los servicios técnicos de ingeniería, que ve en este polígono empresarial una oportunidad de crecimiento y expansión económica.

A pesar de la crisis del sector, dos empresas de la construcción también han iniciado contactos con los responsables de las administraciones, aunque el mayor número de compañías interesadas en el nuevo recinto portuario son las logísticas. Hasta nueve compañías distintas de este sector quieren instalarse en la zona franca. Son empresas dedicadas a actividades complementarias de las industrias primarias que van a ocupar la parte central de la nueva zona franca.

Algunas empresas de primer nivel y que ya están instaladas en la ciudad, como Airbús o Renault, también mostraron su interés en unirse a esta iniciativa económica, aunque al contar ya con instalaciones en Sevilla, están al a espera de que se materialice la zona franca para tomar una decisión al respecto.

La respuesta de las empresas forma parte de la estrategia de difusión que están llevando a cabo tanto el Puerto como el Ayuntamiento, administraciones que han ido de la mano desde el principio en este proyecto. Hasta tal punto que los estatutos del Consorcio que se publicaron con errores en el Boletín Oficial del Estado, han sido redactados de manera consensuada por ambas partes.

El futuro consorcio de la Zona Franca de Sevilla, la primera fluvial de España, también incluirá a la Cámara de Comercio y cabe la posibilidad de que esté representado, de manera aún por decidir, algún empresario de los instalados en el recinto, si bien no está previsto que se incluyan ni a las organizaciones empresariales ni sindicales.

La sede de este consorcio estará en la Avenida de Moliní, en el Pabellón de Marruecos, propiedad del Ayuntamiento y que ahora alberga al Servicio de Parques y Jardines. Sería otra aportación en especie del Ayuntamiento. El Puerto, por su parte, pondría los terrenos, mientras que el Gobierno central debe aportar 4,3 millones de euros en concepto de participación, la misma cantidad en la que están valorados los suelos, así como la contribución municipal. Respecto a su funcionamiento, la Zona Franca se financiará con l as t asas y l os i mpuestos especiales que pagarán las empresas instaladas en ella, así como las subvenciones que reciba del Estado y de otras administraciones públicas que las otorguen.

ABC